Amigos para siempre – Intouchables – Entrevista con Éric Toledano y Olivier Nakache

Largo ha sido el camino hasta llegar a lo que se ha convertido en un verdadero suceso de taquilla a nivel mundial tal vez sin precedente. Desde el estreno en 2011 de Intouchables (título original) dirigida por Éric Toledano y Olivier Nakache, no se ha parado de hablar de esta película, hasta el punto de quedarse con sala fija en varios cines alrededor del mundo.

Desde que Toledano y Nakache vieron el documental A la Vie, a la Mort  (en 2003) sobre la vida de Philippe Pozzo di Borgo quien a los 42 años – cuando era gerente de la conocida marca de champaña Pommery-, se quedó tetrapléjico a causa de un accidente de parapente, se empeñaron en llevar al cine esta increíble historia, la cual se centra en la amistad entre Pozzo di Borgo y su cuidador Abdel Yasmin Sellou.

Tras un primer contacto vía email con Philippe Pozzo di Borgo – cuya dirección electrónica  Toledano y Nakache encontraron en la última página de su autobiografía, Le second soufflé, publicada en 2001- se iniciaría el largo recorrido que después de cosechar éxitos en Europa, se presenta como pre-candidata a los Oscar.

Los directores Toledano y Nakache

Francia tiene 66 millones de habitantes y hasta la fecha de esta entrevista 20 millones han visto la película...

Éric Toledano: Un poquito menos… 19 millones, para decir la verdad. Pero en Europa y en el mundo han sido más.

Les habrán preguntado muchas veces si se esperaban este éxito…

É.T: Muchísimas veces, y siempre la respuesta es la misma: no lo esperábamos. Es que uno no puede esperar algo así…

¿Ha sido el momento justo para esta película?

É.T: Es muy posible… El filme es positivo a pesar de tocar temas muy difíciles como la minusvalía, el desplazamiento social, los barrios pobres, y todo dentro de una comedia. Seguramente hay una energía en él que les recuerda a las personas que la fragilidad no es un problema, que es la norma. Es normal tener problemas, y no hay que pensar siempre en el mito del superhéroe que está en buenas condiciones físicas, al que todo le va bien.

También la película plantea que incluso cuando las cosas no van tan bien, prevalece la condición humana , entonces el humor permite mantener una distancia para considerar las cosas, y en realidad nada es grave. La distancia, la ironía, es lo que nos ha gustado a nosotros, y también al público.

Al tratar temas tan difíciles con humor, ¿cómo esquivaron el riesgo de caer en la burla, en lo grotesco?

Olivier Nakache: Ese era nuestro desafío, como también nuestra ambición. El tema nos interesaba justamente porque se podía abordar esos temas complicados. La minusvalía física, la minusvalía social representan miedos para la gente y para nosotros, por eso teníamos que reírnos de nuestros propios miedos.

Fue un reto quedarnos en esa línea entre el humor y la emoción, y no caer en la caricatura, en el cliché, en el sentimentalismo, y por otra parte teníamos que seguir siendo coherentes y fieles a la historia real. Nos propusimos conservar el tono, eso era muy importante, el estilo de humor, que era algo nuevo para nosotros.

La originalidad estaba en atacar estos temas con ese tono, porque ya se han hecho películas sobre personas con minusvalía, tetrapléjicos, han sido filmes fuertes, densos, pero nosotros queríamos abordar todo esto con levedad sin olvidar el dolor, ni lo que está allí presente.

De hecho una de las condiciones que puso Philippe [Pozzo di Borgo] fue que se tratara la historia como una comedia. No era la primera vez que le preguntaban para llevar al cine su historia, ¿qué creen que vio Philippe en ustedes para aceptar su propuesta?

É.T: Tratamos de ser persuasivos, primero mostrándole los otros filmes que habíamos hecho, porque por decirlo de una forma, son las películas las que hablan. Decidimos hacer una comedia, y justamente eso fue bueno, porque Philippe encontró que podíamos ser dignos  haciendo reír en base a ese tema. Por otra parte, necesitábamos el tiempo para escucharle y para seducirlo, así como él quiso seducirnos a nosotros. Le hicimos reír, y él a nosotros…

Creo que fue un encuentro humano, y que él necesitaba estar en confianza. A menudo digo que tratamos de hacer esta película apoyados en el encuentro que tuvimos con él, es decir, que el personajes pueda parecer leve y profundo al mismo tiempo, porque siempre quiere hacer reír a la gente y seducirle para hacer olvidar que está en una silla de ruedas.

Y aunque parezca ligero, existe un sentimiento de profundidad. Lo que hemos tratado más o menos en la película fue hacer reír a la gente, pero que se vayan de la sala con un sentimiento de profundidad, el de haber asistido a una historia real, que trata un tema fuerte, serio, grave, pero con ligereza, tal cual como es Philippe.

 (Lee la entrevista completa en DOMINICAL online)

About these ads
Esta entrada se publicó el octubre 12, 2012 en 10:01 pm y se archivó dentro de Sin categoría. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: