Entrevista con Juliette Binoche

El arte de convertir lo imposible en posible

Con 23 años se hizo visible en Francia; la internacionalización llegaría más tarde. Tras casi tres décadas de carrera y una vida dedicada también a otras expresiones artísticas, Juliette Binoche es uno de los referentes de la filmografía de su país y del mundo. En “Camille Claudel 1915” encarna a la poco reconocida escultora, un papel que le hizo llorar a lágrima viva

Binoche-Berlinale-Camille

Aquella temprana mañana tocó subir a la octava planta de uno de esos modernos edificios de oficinas que surgen como hongos en la capital alemana, donde Juliette Binoche (París, 1964) nos recibiría con la Potsdammer Platz berlinesa a sus pies –algo de majestuoso debía tener el escenario al tratarse de la reina del cine francés–, iluminada por la suave luz invernal que dejaba entrar a borbotones una inmensa pared de vidrio.

«En el negocio del cine, nos levantamos muy temprano», comenta tratando de explicar su energía matinal, para luego agregar con cierta picardía: «En el teatro es diferente…».

Despojada de su traje de diva, a Juliette Binoche solamente le faltan las pantuflas de andar por casa para acentuar aún más su evidente comodidad. Es una de esas mujeres que no necesitan kilos de maquillaje para ser percibida como atractiva, de las que se ríen sonoramente sin taparse la boca, de las que bromean, de las que abren paréntesis para luego volver al hilo de la conversación.

Su cara lavada, prácticamente engullida dentro de un pulóver anchísimo, y su gesto tratando de moldear su cabello en forma de volcán o remolino, nutren el encanto que transmite la intérprete.

La ganadora del Óscar como Mejor actriz de reparto por “El Paciente Inglés” (de Anthony Minghella) tiene acostumbrada a la audiencia a verla y admirarla en disímiles roles; hechizando como lo hizo en “Chocolat” (de Lasse Hallström, 2000, con la que consiguió su segunda nominación a la estatuilla dorada), intrigando al espectador en la trilogía de Krystof Kieslowski (“Tres colores”, 1993 –1994) o dejándose amar por la cámara, tal como se la recuerda en “Copia certificada” (dirigida por Abbas Kiarostami, 2010).

Los pasos y la risa contundente de Juliette Binoche se dejaron sentir por aquella oficina minimalista de la agencia de prensa que llevaba la promoción de “Camille Claudel 1915” durante la Berlinale, película en la que la actriz parisina asume quizás uno de los roles más difíciles en sus casi 30 años de carrera.

Dirigida por Bruno Dumont, interpreta a la escultora francesa Camille Claudel, gran revelación en el mundo artístico a principios de 1880 con tan sólo 18 años, y cuyo trabajo más bien es recordado a causa de su tormentosa relación con Auguste Rodin.

(La entrevista completa con Juliette Binoche fue publicada en el suplemento Zazpika, del periódico GARA (España ) )

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