Entrevista con Bruce Dern

La segunda primavera de Bruce Dern

Hace nueve años le llegó el guion de Nebraska. Y mientras el director, Alexander Payne, se iba por Denver, luego por el valle de Napa, y más tarde a Hawai a rodar otras películas, el veterano actor esperó pacientemente hasta que llegara la hora de Woody Grant, ese personaje que le ha significado el primer gran protagónico en más de cinco décadas de carrera.

Bruce Dern en "Nebraska" (de A. Payne)

Bruce Dern en “Nebraska” (de A. Payne)

Los años no pasan en vano. Bruce Dern (Chicago, 1936) es uno de esos pocos sobrevivientes de una época en la que no había paparazzis ni celebridades pre-fabricadas, ni un Starbucks en cada esquina de Los Angeles. Este eterno actor secundario, a lo largo y ancho de sus más de cien películas, hizo tanto de héroe como de villano, de “normalito” como de psicópata.

De la misma camada de Jack Nicholson, con quien compartió varias películas, a Dern le tocó la calle paralela del éxito, mientras que su amigo Jack sacó el numerito del estrellato. En Dern, sin embargo, no se percibe amargura, ni asoma en esta conversación preñada de anécdotas el consabido «qué-hubiera-pasado-si…».

Este hombre, ya con los dos pies en su dulce ancianidad, aún conserva la mirada de los que se asombran, de los que tienen esperanzas, de aquellos que no se dan por vencidos, muy a pesar de que su pelo cano poco a poco vaya perdiendo las fuerzas de la melena de un león. A este actor, cuyas cintas figuran en los libros del cine mundial y que se atrevió a disparar a John Wayne en una de vaqueros a sabiendas de que toda América le odiaría por ello (“The Cowboys”, 1972), le llegó al fin su hora, y su segunda nominación al Oscar (¡35 años más tarde!) por un singular rol en el que demuestra que el ser paciente se paga con creces. Al menos a veces…

Bajo las órdenes de uno de los directores más interesantes del momento, Alexander Payne, Bruce Dern interpreta en “Nebraska” a Woody Grant, iracundo y tozudo jubilado con síntomas de demencia senil que se empeña en peregrinar desde Montana hasta Lincoln, en el estado de Nebraska (casi 2.000 kilómetros) para recoger un dudoso premio de un millón de dólares.

NEBRASKAPayne se deshace en elogios hacia Dern, quien no oculta su «debilidad» hacia esos interesantes chicos duros del cine de los años 1970. «Bruce es un verdadero profesional –comenta–, como todo actor de los 70, constantemente está estudiando al director, y posee el sentido de lo que es una película». El respeto y la admiración son mutuas, lo cual fue básico para llevar a buen puerto este proyecto alejado del mainstream, pero afín a un tipo de cine que llega al alma hasta al espectador más reacio a mostrar ciertas emociones.

Bruce Dern vive pues una segunda primavera en su carrera artística, una carrera marcada por aquella primera nominación al Oscar en 1979 como Mejor Actor de Reparto por “Coming Home” (de Hal Ashby). En aquel entonces, el atlético Bruce llevaba sobre sus hombros 43 años, 26 películas rodadas, una hija (Laura) y tres matrimonios.

Dern guarda consigo una valiosa experiencia, muchas vivencias, su hija Laura que le acompaña hasta al mismo Festival de Cannes para el estreno mundial de la excelente “Nebraska”, y una «mala costumbre» por la cual se disculpa: «Lo siento, tengo la tendencia de hablar demasiado…». En su caso es una costumbre excelente.

(Este es un fragmento de la entrevista, la cual fue publicada en el suplemento ZAZPIKA del diario GARA)

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