Berlineando 10

Parece mentira, pero el jurado de la Berlinale aportó con su veredicto mucho más a la lucha contra el cambio climático, que la mismísima Cumbre de Copenhangen. De una u otra forma, le dio la espalda a la integración y radicalización de los musulmanes, para premiar dos películas cuyos protagonistas principales son paisajes en peligro. Uno es un bosque en la provincia de Rize en Turquía – donde el gobierno pretende construir una represa-, el otro es una pequeña isla en pleno Océano Glaciar Ártico – zona que sufre el calentamiento global.

En la repartición de los osos, la verdad fue que no hubo sorpresas. Miel, la bucólica y humana historia de Semih Kaplanoglu, producida y apoyada por alemanes, fue una decisión neutral para la Mejor Película, más para celebrar el cine por el cine, que el cine como plataforma de discusión política. Y tal fue el caso de la rusa How I Ended This Sommer (Mejores Actores y Mejor Fotografía)

Mejores actores: Grigori Dobrygin (por el primer papel en su vida logró el premio ex aequo) y Sergei Puskepalis

Desde la primera proyección a la prensa, la rumana If I Want To Whistle, I Whistle, le robó el corazón a periodistas, críticos y demás hierbas. Sobre la misma, no puedo decir nada personal, ya que no alcancé a verla; a medida que pasaban los días, el filme de Florin Serban crecía y crecía como la espuma. Y muchos dicen que esta “fea florecita”, ya que es un drama social, pudo resaltar aún más gracias a la ausencia de películas que les quitara el aliento a la audiencia.

Muy a la expectativa estábamos por el tema Roman Polanski. La Berlinale, a través de su jurado, tenía que tomar posición al respecto. Pero ¿de qué manera? ¿Premiando a la película – también con fuerte representación alemana en su producción? ¿”Oseando” a los actores – quienes en realidad no lo necesitan? La mejor salida resultó ser el oso de plata al Mejor Director, a sabiendas de que The Ghost Writer no es un film excelente, ni fenomenal, ni fantabuloso… Es más bien una película bien hecha, en la que se nota la mano de la experiencia y del control freak que es Polanski; tendrá taquilla y se seguirá hablando de The Ghost Writer, bien sea por ella o por las dificultades judiciales de su director.

"Y dijo que si hubiera podido venir, tampoco lo hubiese hecho, ya que la última vez que fue a recoger un premio, acabó en la cárcel...", contaron los productores de Polanski

Ya los osos repartidos estarán llegando a sus respectivos destinos: Japón, Turquía, Rumania, Rusia, Dinamarca, Suiza, China… Para mí fueron días de trabajo, de cine, de reencuentros, de compartir con colegas y amigos. Al final, yo sin oso he regresado a casa después de 11 días – mis pocas plantas las tiene una vecina, así que no reporto ninguna pérdida-, y aunque la Berlinale sesentona no tuvo la rimbombancia esperada, como siempre lo que vi y viví no me lo quita nadie. Ni siquiera un osote hambriento en búsqueda de miel.

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