Berlineando 2

Poco a poco la Berlinale arranca, y ya hoy se hizo sentir más trajinada con la nueva película de Roman Polanski. Grandes expectativas rondaban este filme, al que el director polaco tuvo que darle los últimos toques desde una prisión suiza.

The Ghost Writer es una película impecable, de un ritmo semejante al de una sinfonía, que no deja sentir sus 128 minutos de duración. En el elenco encabezado por Pierce Brosnan y Ewan McGregor se nota la dirección de actores de Polanski, famoso por estar pendientísimo de cada detalle.

Difíciles de reconocer pero JURO que son ellos: Pierce Brosnan, Olivia William y Ewan McGregor

En la rueda de prensa el tema Polanski-encarcelado no pudo faltar, y muchos fueron los lamentos por su ausencia y “actual situación”. Todo como muestra de que la cosa todavía no se ha calmado y que en espera de la extradición o no a los Estados Unidos, seguirá dando mucho de que hablar.

Esta mañana la jornada comenzó bastante temprano. Así que a las 8:30 am ya la Berlinale Palast estaba bien concurrida para ver Howl (de Rob Epstein y Jeffrey Friedman) Me pasé todo el tiempo pensando en lo difícil que ha debido ser para los directores llevar a la pantalla un trozo de la vida y obra de Allen Ginsberg, poeta de la Generación Beat. Para ser sincera, jamás he leído a Ginsberg, pero es asombroso lo atemporal de su obra Howl, por la que su editor y autor fueron acusados y llevados a juicio por obscenidad. F…!!!!!

De una sección paralela llamada Panorama, fui a ver El Mal Ajeno, primera película del vasco Óskar Santos y “apadrinada” por el ya consagrado Alejandro Amenábar. De un extraño don de curar va la cosa, con Belén Rueda, Angie Cepeda y Eduardo Noriega en los papeles principales.  Buen intento el de Santos, y un tema que de verdad necesitamos en estos tiempos de tanta desesperación y pandemias.

Lo de la nieve sigue, pero no impidió que se celebrarauno uno de los eventos principales de esta Berlinale para celebrar su 60 aniversario. A los organizadores se les ocurrió montar en la Puerta de Brandenburgo una pantalla gigante para proyectar la versión restaurada de  Metrópolis (de Fritz Lang) Todo un tripeo con temperaturas bajo cero y nieve cayendo. Claro, las tres horas de película no las aguanté…

Los puntitos blancos no son efectos especiales, sino copos de nieve. Ni James Cameron!!!

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