En San Sebastián: sobre finales y culpas

La clausura fue como un canto lastimero. El Festival de San Sebastián parece más bien un personaje de cualquier libro de la llamada chick lit: en plena crisis personal, con posibles rumbos a tomar, con serios problemas de dinero, deseado pero al mismo tiempo menospreciado… En fin, una nueva etapa inicia el final de la 58 edición de un evento con mucho potencial, pero achicado por razones financieras y políticas.

Para el año que viene estrenará nueva dirección, y vaya usted a saber si las infames tijeras del gobierno central y de los patrocinantes, así como la indiferencia de los sponsors potenciales, sigan carcomiendo las ganas y paciencia del equipo de trabajo de Zinemaldia.

Si alguien sabe por qué negra en lugar de roja, se agradece la aclaración

Una alfombra negra (¿por la muerte de Claude Chabrol?, ¿por la partida del ya ex director Mikel Olaciregui?, ¿por los desencuentros en / con el Ministerio de Cultura español?…) en lugar de la tradicional roja, la lluvia que prácticamente ensombreció los últimos días de la cita anual, una selección de películas duramente criticada, la ausencia de estrellas internacionales, la falta de ambiente fiestero en los alrededores del Kursaal, y un largo etcétera al que los más mordaces le podrían agregar el incendio que hubo en el sótano del Teatro Victoria Eugenia y hasta que se acabaran los pintxos en el bar de la esquina, fueron “las culpas, delitos y pecados” colgados, cual rosario, al festival de este año.

El abucheado jurado dando a conocer su veredicto

Durante la conferencia de prensa donde se dan a conocer los ganadores, los abucheos no se hicieron esperar. El hecho de que el actor convertido en director Peter Mullan se llevara la Concha de Oro por Neds, le dejó a muchos un amargo sabor de boca.

A pesar de que no la considero una gran película, Neds – que sigue el estilo de Ken Loach y cuyo título se refiere al término Non-Educated Delinquents muy usado en Escocia – muestra un problema universal que (tras)toca a  las sociedades de cada rincón del mundo.

Los premiados al final de la ceremonia de clausura en el Kursaal

Según diferentes fuentes españolas, este filme -que cuenta la transformación de un “buen chico”, proveniente de una familia disfuncional, en un delincuente- fue rechazado por el Festival de Venecia “por ser muy clásico”; argumentación poco fundamentada si se piensa que hasta hacer un movimiento de cámara de izquierda a derecha o un plano fijo son de por sí un clásico…

Tal vez lo clásico de Neds sea el arremeter contra la iglesia católica, contra el sistema educativo, así como contra la incapacidad tanto a nivel familiar como social, y por ende político, de acabar con aquello (sea lo que sea) que origina, impulsa y alimenta a la delincuencia juvenil.

No voy a negar que mis preferidas eran las catalanas Pa Negre (Pan Negro) y Elisa K. Ambas fueron “tímidamente” premiadas (Mejor Actriz y Premio Especial del Jurado respectivamente), aunque se merecían todo el reconocimiento posible.

Pero bueno, cuando yo sea grande y me convierta en jurado de cualquier festival de cine, ya verán…

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