Más que fish and chips

Les tendrían que ver la cara a la gente cuando les digo que me encanta la comida inglesa. Desde “¿estás bromeando?”, “¿De verdad?”, “¡No te lo creooooo!” a un incómodo silencio, la gama de los emoticons se queda corta con las reacciones.

Es cierto, la cocina inglesa tiene mala fama. Malísima para ser exactos, y no es de gratis que el “escaso sentido” de la buena gastronomía figure entre los máximos estereotipos que le han colgado a los ingleses.

Me acuerdo la primera vez que fui a Londres con un presupuesto limitadísimo, no salí de los chinos, los indios y los pakistaníes. Fui con mi mamá quien una vez había escuchado que los ingleses se alimentan de fish and chips, “y no usan platos…” me dijo, refiriéndose al cucurucho donde meten esa fritanga a la que le coronan con una rociada de vinagre similar al que mi abuela usaba para quitarle las manchas a todos los “elementos” de cerámica del baño.

Interior de un típico Tea Room

No me extrañó nada que a mi mamá todo le supiera igual, además de estar muy ocupada en tratar de averiguar qué era en aquel cucurucho el pescado y qué las papas. Yo me negué a comer esa cosa que con cada minuto transcurrido emanaba grasa cual maratonista sudando la gota gorda.

Años más tarde se produjo lo que sería mi verdadero acercamiento a la cocina inglesa. Y sí que sigue siendo extraña, básica, tal vez ordinaria, nada light, pero mala seguro que no es.

Me encanta la cara de circunstancia que ponen los ingleses cuando les dices que quieres de la salsa esa marronsosa, es decir la gravy; es que gravy es gravy, no es salsa, aunque técnicamente sí lo sea.

Tres tipos de salchichas, puré de patatas (a lo inglés...) y "gravy"

Y como la gravy, también está la de menta, deliciosa con cordero. Ambas forman parte del honor gastronómico de todo el Reino Unido; y en esa misma categoría se incluye el Yorkshire Pudding (una masa de suave textura de harina, leche y huevos), así como su sofisticada variante Toad in the Hole (la misma masa horneada pero con salchichas)

Entre tantas cadenas globalizadas de restaurantes, siempre quedará un pequeño lugar para los deliciosos pastries y pies. El famoso Steak Pie ya ha pasado a la categoría de comida rápida, a pesar de que se puede encontrar en algún restaurante empeñado en rescatar las viejas y tradicionales recetas como un plato de potente presencia.

Toad in the Hole

Entre tantos ejemplos salados, muchos de ellos defendidos a capa y espada por el chef escocés (y esto no es broma…) Gordon Ramsay, los postres merecen una mención aparte. Así que mejor lo dejo hasta aquí, mientras recuerdo el sabor del último Steamed Pudding que comí en Inglaterra.

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