Postres venezolanos (2): Golfeados (o golfiados…)

Golfeado 1

Ya la confusión del nombre tiene su gancho. ¿Golfeado o golfiado? El gurú de la cocina venezolana, Armando Scannone, se decanta por la segunda versión, mientras que el cocinero Sumito Estévez apela por la primera.

De por qué este cambio de vocal, nadie ha escrito una tesis doctoral, pero seguro que existirán algunas anécdotas al respecto.

Al final la receta es (casi) la misma. El Golfeado (prefiero éste nombre) es una suave masa de pan semidulce, con papelón o panela (proveniente del jugo solidificado de la caña de azúcar), queso blanco (de sabor fuerte) y anís. Parecen Rollitos de Canela (Cinnamon Rolls), pero no lo son.

No hay que tenerle miedo a esta explosiva combinación. Todo un poema, sobre todo cuando se come recién salido del horno. Aunque es originario del centro de Venezuela (especialmente del Estado Miranda), los Golfeados se pueden encontrar en las panaderías y pastelerías de todo el país; a veces se le da “el toque” de gracia con una rebanada de queso de mano (un suave, pero firme, queso blanco venezolano)

Golfeado 2

Como en Alemania no hay queso llanero (tal como se recomienda en las recetas), usé uno tipo feta elaborado con leche de vaca, pero el papelón sí que era autóctono del Estado Sucre.

Los Golfeados siempre hacen que recuerde a mi tía Rosario quien vivía muy cerca de Los Teques (localidad famosa por estos enrollados pecaminosos); pero también a la (ya desaparecida) pastelería La Polaca en Cumaná. Allá íbamos muy a menudo minutos antes de las cuatro de la tarde para hacerle guardia a los Golfeados recién horneados. La cola era siempre larguísima, y en menos de 45 minutos ya no quedaba sino el recuerdo del aroma dulzón prendido en el aire.

Un pensamiento en “Postres venezolanos (2): Golfeados (o golfiados…)

  1. Carolina Marín

    Debo recordarte el maravilloso rinconcito en la carretera El Junquito, cerquita de donde yo vivía. Eran los mejores. Cosa curiosa, los dueños son portugueses, pero las manos que amasan, junquiteñas. Lo delicioso era comer esos golfeados humeantes en ese pueblo de montaña ubicado a una media hora de Caracas (cálculo sin cola). También me remite a mi infancia ese sabor dulce-salado.

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