Sobredosis de Kate y William

A poquísimo de la boda real entre Kate (sin título nobiliario) y el príncipe William (Guillermo) de Gales, los ánimos y emociones en el Reino Unido están alborotados. En Londres por todas partes se puede ver franelas, tazas, llaveros, guindalajos y todo tipo de cosas con la cara de los novios estampada.

Desde hace meses todos los medios europeos bombardean cada día con detalles de la real unión; no hay escapatoria y terminas enterándote de cosas que en realidad no tienes por qué saber ni te interesan lo más mínimo (o eso piensas hasta que te enteras…) Se ha llegado hasta el punto de que la gente normalmente apática e impermeable a este tipo de noticias, sencillamente se asombra y hasta se preocupa al verse participando en esas conversaciones que rondan en torno a Kate y William, y a todas estas con argumentos de peso y sustentados en hechos verdaderos (o eso se supone que son…).

En definitiva nos están inyectando información como en una película de ciencia ficción, y poco a poco nos convertimos en expertos en la “boda real” del siglo. En Inglaterra el bombardeo es aún mayor, la omnipresencia de los novios en todos los medios de comunicación es apoteósica, y todo esto está perversamente alimentado por los grandes secretos de los preparativos.

¿No sería mejor revelar todo de una vez por todas? Pues no, porque le quitaría el morbo que incluye a los paparazzi revolviendo los basureros de los principales sospechosos e implicados, como un diseñador tal o un pastelero pascual …

Leigh es un colega periodista, inglés de pura cepa, habitante de la selvática y fascinante Londres. Hacía más de dos años que no lo veía y después de hablar de Dios y el Diablo y de ponernos al día (su mujer ha tenido una niña, ya no duerme, ya no tienen una vida “normal”, pero está que no cabe de felicidad…), caímos en “el tema”. Atravesábamos la capital británica en un autobús, así que el escenario no podía ser mejor.

“Aunque no te interese nada la realeza, así no seas partidario de la Reina y su familia, la boda es un gran acontecimiento para todos”, soltó Leigh. La curiosidad hacia ese evento que está sacudiendo al Reino Unido es pues contagiante.

Y claro, no podía faltar evocar el recuerdo de Diana Spencer, más tarde Lady Di, y mucho después la ex de Carlos de Inglaterra, madre de William y Harry (Enrique), así como la Reina de los Corazones. A Leigh le pareció divertido el cuento de mi mamá quien coleccionó todos los recortes de periódico del vestido del matrimonio de Diana, la torta nupcial, las invitaciones, los arreglos de flores, etc.

Diana tuvo su cuento de hadas con un príncipe que parecía más bien un sapo orejón. Sin embargo, Kate Middleton está más cerca de la historia de amor perfecta, con príncipe guapo incluido, y tan “sublime” es el cuento que hasta James Blunt va a cantar en el gran día. Nada parece opacar el gran acontecimiento, y si llueve –cosa no tan rara en Londres-, pues no importa, porque ya el coche techado del siglo IXX está totalmente restaurado y en espera de entrar en acción.

 

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