La cena de Leonardo

Se suponía que no debía tomar ni una foto. Hice cuatro. Una más mala que la otra, por culpa de mi cámara, por la prisa, por el peligro de ser descubierta.

Sin embargo, de ahí no me iba a salir sin una prueba. Desde hace varios años venía intentando ver La Última Cena de Leonardo da Vinci.

En la antesala antes de entrar

Da Vinci pintó esta obra en una pared del refectorio del convento Santa Maria della Grazie. Le tomó dos años (del 1495 al 97) terminarla, mientras se desarrollaba lo que se conocería como el Renacimiento, al mismo tiempo que Ludovico “El Moro” – el hombre del dinero y cuyo escudo se encuentra en la parte superior de la obra de da Vinci- se empeñaba en demostrar todo su poder en el Milano de la época.

Para obtener la entrada ya la cosa implica un proceso. Hay que acceder a una página en Internet o llamar por teléfono. Te dan hora y fecha, y hay que estar por lo menos 30 minutos antes.

Vista del convento camino al refectorio

Por 8 euros (6,50 en realidad a lo que se le suma 1,50€ por la preventa), se puede entrar a ese antiguo comedor que fue seriamente dañado durante la Segunda Guerra Mundial. “Durante un tiempo prolongado” La Última Cena estuvo a cielo abierto. Y cuando los italianos ponen la palabra “prolongado” eso quiere decir que perdieron la cuenta de los años…

Después de esperar en una salita-pasillo en donde se encuentra la cronología de la obra, una mujer escanea la entrada. Mi amigo Neyl y yo teníamos hora de entrada a las 14:15; nos equivocamos (habíamos llegado muy temprano) y quisimos entrar antes. Al escáner no le gustó y soltó un pitido, la mujer nos vio con casi compasión. Nos tocó esperar.

Así que fuimos los primeros de nuestro grupo de casi 20 personas. Era sábado y la ciudad, como todos los fines de semana, estaba a reventar de turistas como nosotros.

Después del escaneo de la entrada, hay que esperar que se abran dos puertas. Hasta que la última, sin ningún rezagado, se abre para entrar en una semi penumbra. A la derecha, está La Última Cena. Muchos oh y ah se escuchan en esa inmensa sala semi vacía.

Una persona cuenta cómo Leonardo pintó una de sus obras más conocidas; analiza a los personajes, los colores, el estudio de la perspectiva, etc.

Sin duda alguna Leonardo fue un bicho raro para su tiempo. La Última Cena es una osada obra – más allá de su significado religioso- que parece más reporterismo, captando el momento justo en el que Jesús dice que alguien en esa mesa le traicionará.

Solo Jesús parece posar con esa ventana de mágica luz al fondo de su figura, los demás han sido captados en sus diferentes reacciones: rabia, desconcierto, estupor, tristeza…

Después de 15 minutos, que es el tiempo estipulado para cada grupo, anuncian por el altavoz que nos debemos dirigir a la salida. Me pillaron tomando una foto (ya había hecho tres): “Lo siento, pensé que se refería al uso del flash”, mentí de la forma más descarada.

Al parecer esa especie de puerta que se ve en la parte inferior, la abrieron los alemanes durante la II Guerra Mundial

Afuera se me acercó un señor para pedirme que por favor le enviase la foto por email. Lo hice, y me respondió:

“E’ stata una esperienza emozionante; quando sono entrato nella sala ho avuto proprio l’impressione che Gesù fosse realmente presente !!”

Estas líneas me hicieron pensar en las diferentes emociones de la gente que ve ese mural. Habrá muchos que van con la idea de Dan Brown (el autor de El Código da Vinci), de descubrir si es cierto que el apóstol (Juan) a su derecha es una mujer (María Magdalena); otros para decir que estuvieron allí, muchos porque estaba incluido en el tour…

A mí me movió la emoción de ver de cerca una de las obras más importantes de la historia del arte; de encontrarme con ese Leonardo cara a cara, y no colgado como reproducción en el comedor de mi abuela.

Detalle del exterior del convento

Anuncios

Un pensamiento en “La cena de Leonardo

  1. Ely

    considero que tu experiencia fue increible… en mi caso puedo decir que estoy perdidamente enamorada de ese genio lunatico, no se que reaccion tendria al estar frente a esa obra, tu relato me movio todos los sentimientos y lo unio que pense es que seguramente lloraria ante tal maravilla. =)

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s